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Cafeteria Setze Xorros

Cafeteria Setze Xorros

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C. Enginyer Roselló, 9, 46720 Vilallonga, Valencia, España
Bar Bocatería Hamburguesería Pizzería Restaurante
8.6 (337 reseñas)

Cafeteria Setze Xorros es un bar-restaurante con décadas de trayectoria que se ha ido ganando un lugar propio entre quienes buscan un sitio informal donde almorzar, merendar o cenar algo sencillo en Villalonga, con una oferta centrada en platos caseros, bocadillos y una carta donde las pizzas tienen un papel destacado. A lo largo de los años ha pasado de ser una simple cafetería de pueblo a convertirse en un punto de encuentro habitual para vecinos, senderistas y gente de paso que quiere desconectar frente a la fuente de la plaza mientras toma una cerveza o comparte una comida sin demasiadas complicaciones.

Uno de los puntos fuertes del local es su larga experiencia: se habla de unos treinta años de historia como restaurante-bar, lo que se nota en la forma de organizar el servicio y en una carta que ha ido ajustándose a los gustos de un público variado. En ese tiempo ha consolidado una oferta que combina desayunos completos, menús sencillos de mediodía y cenas informales, especialmente en temporada de buen tiempo, cuando la terraza se llena de grupos que se sientan a compartir raciones, bocadillos o una pizza al centro.

La carta resulta atractiva para quien busque algo informal y versátil: se mencionan pizzas artesanas, paellas por encargo, platos combinados, hamburguesas, sándwiches y una buena variedad de bocadillos, lo que permite adaptarse tanto a familias con niños como a grupos de amigos. Varios clientes destacan que lo mejor de la cocina son precisamente las pizzas, que se perciben como la opción más segura cuando se quiere acertar, con buena base de masa y combinaciones de ingredientes resultonas para compartir.

Por las mañanas, Setze Xorros funciona claramente como cafetería de barrio, con desayunos y almuerzos populares a base de tostadas, bocadillos y café, lo que lo convierte en una opción recurrente para empezar el día. Hay opiniones que subrayan la calidad del pan y de las tostadas, señalando que una simple tostada con tomate, queso y aceite puede ser más que suficiente para salir satisfecho, algo valorado por quienes cuidan tanto el sabor como la relación calidad-precio.

Para quienes buscan algo más contundente, la cocina casera que se ofrece a mediodía suele incluir platos sencillos y tradicionales, pensados para quitar el hambre sin grandes pretensiones, con raciones abundantes y sabores familiares. Algunos usuarios describen la comida como sabrosa y bien resuelta dentro de su sencillez, resaltando especialmente los almuerzos después de rutas de senderismo y las comidas tras excursiones por la zona.

La parte más valorada del local sigue siendo la terraza, situada junto a la fuente, que aporta un ambiente fresco en verano y un fondo sonoro agradable mientras se toma algo. Muchos clientes eligen Setze Xorros precisamente por la posibilidad de sentarse al aire libre, con vistas a la plaza y espacio para que los niños estén cerca mientras los adultos disfrutan de una cerveza, una tapa o una pizza compartida.

Un aspecto positivo recurrente en las reseñas es la atmósfera relajada, en la que se puede desayunar, tomar un café o cenar sin prisas, especialmente en horarios de tarde-noche cuando la plaza conserva algo de animación pero sin exceso de ruido. Varios comentarios coinciden en que es un buen sitio para "tomar algo" tranquilamente, ya sea una bebida, un bocadillo o alguna de las especialidades de la casa, lo que hace que muchos repitan y lo incorporen a su rutina semanal.

Sin embargo, no todo son elogios y conviene mencionar también los aspectos mejorables que señalan distintos clientes a lo largo del tiempo. Una de las críticas que más se repite en opiniones negativas hace referencia al trato por parte de los responsables del local en determinados momentos, describiendo una atención distante o poco amable que puede dar la sensación de que el cliente no siempre es bien recibido.

Algunos clientes comentan que, pese a que el entorno es agradable y la terraza resulta muy apetecible en verano, la actitud de los dueños rompe parte de esa buena sensación por la falta de saludo, respuestas escuetas o un lenguaje corporal que transmite poca cercanía. Esto contrasta con opiniones más recientes donde se valora de forma positiva el servicio en determinados horarios, lo que sugiere que la experiencia puede variar en función del momento del día o del personal que esté atendiendo.

En cuanto a la comida, la mayoría de usuarios coincide en que se trata de cocina casera correcta, aunque sin grandes aspiraciones gastronómicas, adecuada para un bar-restaurante de este tipo. Hay reseñas que señalan que la comida es "regular" en algunos platos, mientras que otras destacan que se cena o se pica muy bien, con platos caseros ricos y raciones satisfactorias, por lo que el resultado final parece depender bastante de lo que se pida y de las expectativas del comensal.

Resulta significativo que, incluso entre las críticas, se reconozca que las pizzas suelen ser el punto fuerte de la carta, lo que convierte a Setze Xorros en una alternativa a tener en cuenta para quienes buscan una pizzería informal en la zona. La combinación de pizzas, hamburguesas y platos combinados hace que este bar-restaurante pueda competir con otras pizzerías cercanas, sobre todo para un público que valora las porciones generosas y la posibilidad de compartir varios platos en la mesa.

Otro punto a considerar son los comentarios sobre la relación calidad-precio, donde las opiniones están más divididas. Mientras algunos clientes salen satisfechos con el coste de desayunos, almuerzos o cenas sencillas, hay otros que, en experiencias concretas, consideran que ciertos almuerzos o raciones suponen un importe más alto de lo esperado, especialmente cuando se piden varios bocadillos y bebidas.

Esta disparidad de opiniones hace recomendable revisar la carta con calma, preguntar por los precios de las opciones fuera de menú y tener en cuenta que, como en muchas terrazas de pueblo con buena ubicación, el entorno también forma parte de lo que se paga. Para quienes priorizan cantidad y ambiente, Setze Xorros suele cumplir, mientras que quienes buscan una experiencia muy económica pueden sentir que la factura final no se ajusta del todo a sus expectativas en determinadas combinaciones de platos.

El local también destaca por su función social dentro de la vida diaria del pueblo: se convierte en un lugar de paso habitual para tomar café, reencontrarse con amigos o hacer una pausa durante una ruta de senderismo cercana. Esta condición de punto de encuentro se refuerza con su presencia en directorios y guías gastronómicas locales, donde aparece etiquetado tanto como cafetería, bar, cervecería y pizzería, lo que refleja su carácter mixto y su intento de cubrir diferentes momentos del día.

Para un cliente que busca específicamente una pizzería, Setze Xorros no se presenta como una trattoria especializada al uso, sino como un bar-restaurante polivalente donde las pizzas conviven con paellas, bocadillos y platos combinados. Esto puede ser una ventaja para grupos en los que no todos quieren comer lo mismo, pero también implica que la experiencia con la pizza dependerá de si se valora más la variedad y el entorno que la especialización absoluta en masas e ingredientes típicos italianos.

Entre las ventajas principales que suelen señalar quienes salen contentos del local se encuentran la ubicación junto a la fuente, el ambiente relajado de la terraza, la posibilidad de desayunar bien con tostadas y bocadillos, y la opción de cenar a base de pizzas, hamburguesas o raciones. También se valora la capacidad del establecimiento para atender tanto a clientes habituales como a visitantes esporádicos que llegan tras una excursión y buscan un lugar donde sentarse, hidratarse y comer algo consistente sin necesidad de una propuesta gastronómica sofisticada.

En el lado menos favorable, además de los comentarios sobre el trato, algunos usuarios echan en falta una mayor regularidad, tanto en el servicio como en ciertos platos, lo que haría que la experiencia fuera más previsible en cada visita. También hay reseñas que puntualizan que, aunque el sitio es correcto para "quitar el hambre", no siempre sorprende ni por creatividad ni por una presentación especialmente cuidada, algo que puede resultar secundario para el tipo de público que lo frecuenta, pero que conviene tener presente si se busca una comida más elaborada.

Para familias, la terraza y la cercanía de la plaza suponen un punto a favor, ya que ofrece un entorno relativamente cómodo para sentarse con niños y compartir platos al centro, como pizzas familiares o raciones de patatas y bocadillos. Para parejas o grupos pequeños que buscan una cena informal, el local puede resultar práctico si se acude con la idea de un bar-restaurante de pueblo con carta amplia pero sencilla, priorizando el ambiente y la comodidad sobre una cocina de autor.

En definitiva, Cafeteria Setze Xorros se presenta como una opción sólida para quien busque un sitio de corte tradicional donde desayunar, almorzar o cenar sin complicaciones, con especial atractivo para quienes disfrutan de las pizzas y los platos informales en un entorno al aire libre. Sus puntos fuertes —terraza agradable, carta variada, larga trayectoria y una oferta de pizzería integrada en un bar de pueblo— conviven con aspectos mejorables como la irregularidad en el trato y algunas percepciones sobre el precio, por lo que cada cliente valorará si encaja con lo que busca en una comida o cena informal en Villalonga.

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